Pienso, luego existo – Antonio Escohotado

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El filósofo Antonio Escohotado nos explica que es para él la filosofía. “Utilidad la filosofía no tiene ninguna, salvo la de la humildad del que filosofa”, sostiene Escohotado durante su intervención en el programa, para añadir: “si el filósofo no tiene vocación y no tiene autocontención, no es constantemente consciente de sus límites y de que no está allí para impresionar a otros, que esto ya le toca, por ejemplo, a los cómicos o a la clase política, pues mal vamos”. Esta forma de decir las cosas es la que hace que permite a su amigo Carlos Moya, catedrático Emérito de Sociología, decir que la pasión de Escohotado es “la libertad mental y existencial”, y le defina y se definan ambos como “demócratas radicales”.

De su conocimiento y lectura le viene su método, la “atención a lo concreto”. Un método que, en palabras de su editor personal, Guillermo Herranz, hacen de él un autor “tremendamente concienzudo, meticuloso y autoexigente”.

Su libro más conocido es Historia general de las drogas, con más de 1500 páginas, quince ediciones y una obra de referencia internacional sobre la materia. El escritor José Avello, que compartió con Escohotado temporadas en Ibiza y reflexiones sobre Hegel, destaca la “dosis de valor y de autocontrol” que tuvo investigando sobre esa obra, que hizo bajo la base de la experiencia. “Yo era muy kamikaze”, señala Escohotado, y añade: “pertenezco a la generación más salvajemente devastada por el abuso, la ignorancia y, sobre todo, la mitología relacionada con las drogas”.

En estos momentos, se encuentra inmerso en la escritura de Los enemigos del comercio, una monumental historia del comunismo que él ha sentido en sus carnes. “En cierto modo, escribo este libro un poco desde el síndrome de Estocolmo. He sido un verdadero adepto, incluso lindando con lo fanático. Quiero demostrar que esto es consustancial al espíritu humano”, mantiene.

En el programa habla también de economía – “no hay manera de mantener lo que se llama desarrollo sin entrar en crisis periódicas”, afirma-, de lo que le conmueve -“lo que hay de ternura, de bondad, de veracidad y, sobre todo, de generosidad, de magnanimidad de los seres humanos”- y de su amor por la verdad, ya que “amar la verdad es amar las cosas”, un amor por el que querría ser recordado.

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