“A las afueras de Ceballos, cerca ya de nuestro objetivo, tuvimos que abandonar el pesado autobĂşs y trasladar las dos toneladas de material a varias camionetas ligeras: a partir de ahĂ, el camino lo constituĂan carreteras de tierra, senderos polvorientos y, despuĂ©s, el desierto mismo, sin otra referencia que el instinto de nuestros conductores. Tras muchas horas de marcha, llegamos al corazĂłn de aquella zona desolada e instalamos el campamento que nos servirĂa como base de operaciones durante varios dĂas”.
Era el principio de un intenso rodaje en una zona donde convergen los estados mexicanos de Durango, Chihuahua y Coahuila. AllĂ se acumulan “peculiaridades” que tal vez tengan que ver con el subsuelo; desde la caĂda constante de meteoritos -algunos, como “el razonante”, tras describir una Ăłrbita y media en torno a la tierra-, al invisible escudo que impide el paso de las ondas hetzianas y enloquece a las brĂşjulas o el inexplicable impulso que guĂa a las reses enfermas desde decenas de kilĂłmetros hasta el pie de un cerro determinado para morir allĂ.
Un lugar enigmático, lleno de coyotes, tarántulas y escorpiones, en el que habitaron gentes de más de dos metros de estatura, en el que radiaciones desconocidas producen mutaciones en plantas y animales, en el que los ovnis se dejan ver con frecuencia, en el que, en fin… cualquier cosa es posible.
DuraciĂłn: 30:36

