El 1 de julio de 2002, un Tupolev-154 con 50 niños rusos que sobrevolaba la frontera entre Alemania y Suiza, chocó incomprensiblemente a más de 12.000 metros de altura con un Boeing-757 de carga de la compañía DHL. Un cúmulo de errores del centro controlador de la región de Zurich llevó a ambas aeronaves a la catástrofe. Los cuerpos de 71 personas acabaron esparcidos en un área de 40 km cuadrados.


